A la vista de los
resultados, es obvio y patente que la cantidad de becas que reciben los alumnos
es escasa e insuficiente. Pocos alumnos reciben, según nuestros datos, becas
básicas, como podrían ser la beca estatal que cubre íntegramente el pago de la matrícula.
Problemas como los criterios de adjudicación y la financiación destinada a
becas contienen el porqué de ese problema.
Uno de los problemas
clave es el modo de adjudicación de becas. Según el modelo actual, muchos
alumnos que merecerían una beca no la reciben. Lo primero a tener en cuenta son
las posibilidades económicas... y relativamente. Si dos de tus progenitores
trabajan tienes menos posibilidades de obtener una beca, aunque la suma de sus
sueldos sea menor a la del salario del único progenitor con ingresos de un
compañero universitario.
Las becas deberían ser
asignadas con criterios más responsables, loables y personales. Se debería
tener en cuenta cada caso por separado y no atender a un modelo, el actual
modelo, que sigue unas pautas mal jerarquizadas y con un orden demasiado
estricto. Tus posibilidades para optar a una beca dependen de cumplir unos
requisitos, de seguir una serie de catastróficas desdichas (que rara vez es
comparada cuando se trata de becas fáciles de obtener), más que de un verdadero
merecimiento, ya sea este por unas altas notas o una durísima situación
personal

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